sábado, 6 de marzo de 2010

Los Jaivas: En medio de la Tragedia

La banda estuvo atrapada en Concepción en las jornadas más duras del terremoto. Esta bitácora del bajista de Los Jaivas describe cómo vivieron los saqueos y el terror de las réplicas.
Mario Mutis

La noche del viernes 26 de febrero, el día antes del terremoto, tocamos en el Estadio Atlético de Concepción.
Terminado el concierto nos fuimos al hotel Terrano que queda en O'Higgins, una de las calles principales, donde están todos los bancos. A mí me tocó dormir en el séptimo piso. Pero en ese momento, como veníamos del concierto, pasé al tercer piso, a la pieza de unos compañeros. Ahí me pilló el terremoto. Quedó la embarrada: se empezaron a caer las ventanas, los muebles volaban, los vidrios se quebraban, un desastre. Se cortó la luz inmediatamente.

Después del terremoto llegó un encargado diciendo que había que evacuar el edificio. Bajamos por la escalera, estaba todo oscuro, había cañerías y vidrios rotos.

Las 14 personas que andábamos haciendo el concierto, pasadito las 3 y media de la mañana, figurábamos sentados en la vereda, sin saber qué hacer.

Pasaron unos que decían que podía haber un tsunami, que vamos al cerro. Fuimos. El pavimento se había levantado en la calle, pasaban autos a cien kilómetros por hora, los bomberos, carabineros, grupos de gente, niños chicos. Y cuando íbamos caminando hacia el cerro alguien nos dijo: "No vayan al cerro porque se caen los árboles y es más peligroso". Al final nos quedamos ahí en la calle esperando el amanecer.

Cuando amaneció no había dónde comprar nada, ni un café ni un sándwich. La noche anterior no habíamos comido porque estábamos cansados por los viajes. Tampoco habíamos dormido mucho porque veníamos de una gira. Yo estaba a cargo del grupo y no podíamos seguir en la calle, teníamos que buscar algún refugio, el hotel estaba inhabitable, había varios cortes a la vista, fisuras en el frontis, separaciones de muros, cosas graves.

¿Qué iba a hacer yo con toda esa gente sin comida, sin ropa, sin nada? Al final a alguien se le ocurrió que el hotel Holiday Inn, un edificio pequeño de no más de tres pisos, probablemente no debería de haber sufrido daños, porque ellos tienen como una norma internacional de construcción. Nos fuimos para allá. Conseguimos tres habitaciones para las 14 personas. El hotel no tenía luz, ni agua, ni alimentos, pero era un lugar seguro porque no tenía ni una sola fisura, ni un daño.

El hotel se portó extraordinariamente bien porque acogió a todo el mundo y como no tenían más piezas ni camas, les prestaban sillas, almohadas y frazadas. También nos dieron de comer: en la noche, como a las 8 y media, el hotel nos dio un pan pita con una torrejita chiquitita de quesillo y medio vaso de jugo por cabeza. Eso es lo que le dieron a todo el mundo. Nos fuimos a dormir. Después de eso comenzó el pillaje. Como hay un mall al frente nuestro, nosotros veíamos cómo la gente en hordas rompía puertas, vidrios, ventanas y sacaban todo lo que pillaban. Primero los supermercados, pero después, con el correr de las horas, vinieron las farmacias, Ripley y La Polar, todas las tiendas fueron saqueadas. Y la gente ya no robaba alimentos, sino que salía con zapatillas, bicicletas, lavadoras, chaquetas de cuero, relojes, joyas; lo que hubiera. Esa parte fue muy angustiosa y la policía trataba de hacer lo que podía, pero eran muy pocos. Se escuchaban disparos y carreras, era una guerra.Al día siguiente salimos. Vimos el edificio ese que se cayó de 12 pisos, al frente nuestro se hundió un edificio que estaba sin terminar todavía y en la calle encontrabas, por ejemplo, muchas zapatillas viejas botadas, después uno veía a la gente con zapatillas nuevas, blanquitas y relucientes.

No teníamos nada para comer. El hotel daba el agua, porque tiene una bomba a petróleo, desde las 8 de la noche hasta las 8:15. En ese cuarto de hora te podías lavar la cara, los dientes, y si te alcanzabas a duchar, era con un agua media turbia.

Empezaron a aparecer más (carabineros), pero todo el día sábado fue un desastre, porque era un caos absoluto, era la ley del oeste, incluso con la gente misma del hotel. Cerramos las puertas y nos armamos con palos y fierros, por si éramos atacados por alguien.

En la desesperación fuimos al aeropuerto a ver si existía nuestro vuelo de las 19:30 pues teníamos que ir al Festival de Viña -no sabíamos que lo habían cancelado-, pero estaba cerrado. El domingo empezamos a escuchar las noticias. Ahí nos dimos cuenta de que no teníamos ninguna esperanza de salir pronto. En algún momento de lucidez nos fuimos al aeropuerto donde estaba la Fuerza Aérea, porque veíamos los aviones que pasaban. No me van a creer la suerte que tuvimos; al llegar ahí hablamos con un oficial. El oficial me escuchó y me dijo que en 15 minutos aterrizaba un Hércules y que iba a consultar si era posible que pudiéramos abordar ese avión. Gran esperanza, salió el sol en la tormenta. Luego de un rato nos dijeron que sí. Subimos al Hércules como a las 8 de la noche. A las 9 y media de la noche ya estábamos en Santiago.

Me siento avergonzado por las reacciones de la gente, porque la mayoría actúa con solidaridad, pero en este caso fue un verdadero desastre, las multitudes robando y asaltando, eso lo hace sentirse a uno, como chileno, bastante avergonzado.Cualquiera se da cuenta de que las diferencias económicas son las que provocan los conflictos sociales. Creo que el desarrollo cultural debe ir aparejado con el desarrollo económico, o si no se produce esto. La gente trata de tener más cosas y de ser más individualista.

Es cuestión de prender la TV y darse cuenta de la clase de cultura que tenemos, pura farándula. Todos sabemos qué es lo que pasa a nivel cultural y educacional en este país. Aparte de las injusticias sociales. Los medios de comunicación tienen una gran parte de la responsabilidad. Así, el día del níspero vamos a ser un país desarrollado. Tener plata no es suficiente. Lo que yo vi, esas hordas, no pertenecían a un país desarrollado, sino que al siglo XV o XVI. Culturalmente estamos muy atrasados. Y eso lo tenemos que corregir rapidito, porque, si no, no vamos a llegar a ninguna parte.

LINK: http://diario.elmercurio.com/2010/03/05/wiken/reportajes/noticias/50BB6637-4C7A-4402-94F0-73978A63FCE7.htm?id={50BB6637-4C7A-4402-94F0-73978A63FCE7}

No hay comentarios: